vamos a no volver.
Estamos por vez última
en dondequiera.
José Emilio Pacheco
"Siempre nos hace falta una historia, aunque parezca que no"
Publicadas por Cyn a la/s 9:35 p.m. 4 comentarios
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Publicadas por Cyn a la/s 10:36 a.m. 3 comentarios
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1. Bajo la lluvia de Veracruz. Ahí, frente al mismo faro, despedacé los recuerdos y me deshice de los restos de amor que quedaban.
2. Claro que me acordé de ti al pasar por Coatepec. Recordé que volveríamos para casarnos. Y aunque ayer volví sola (y el resto de la historia ya lo sabemos) vi todo como si fuera parte de un tiempo muy lejano. Muy lindo y doloroso, pero pasado, al fin...
3. Sola, en medio del calor húmedo de la selva, del silencio verde de la selva, perdida, fui guiada por el sonido de una cascada.
4. Xalpa de noche: el aire me pega de golpe en la cara: un recorrido turístico por Xalapa, en moto.
5. Con qué fuerza me pediste que no me fuera.
Publicadas por Cyn a la/s 10:14 a.m. 3 comentarios
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Encuentro una parte de mí en cada rincón de cada calle… Voy metiéndome entre la gente, paso desapercibida. Me pierdo y me vuelvo a encontrar. Me encantan los balcones de las casas, las macetas, sus colores vivos, los callejones. Me tengo que llevar de regreso esa ligereza al caminar, la felicidad que me da volver a respirar este aire, la tranquilidad y la paz que siento cada vez que piso estas calles, pero sobre todo la fuerza de no darme por vencida y subir –de un solo golpe-- hasta el último escalón…Publicadas por Cyn a la/s 2:29 p.m. 7 comentarios
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La trapecista encarna el drama del amor y está siempre en manos del aire. La trapecista no comparte el estigma: ser de la tierra y regresar a la tierra. Vivir atados al polvo por la ley de la gravedad y por la pesadumbre del cuerpo. La trapecista actúa siempre con dos pero nunca se queda con ninguno. Se hunde y vuela en la noche en donde no hay red. Su cuerpo se hace vida ante la muerte. La trapecista es el deseo que se va, se halla al alcance de la mano y se escapa. Alta como una estrella en la desnudez, su arte de estar presente se llama ausencia.
José Emilio Pacheco