lunes, febrero 04, 2008

Qué me quedó de ti (el regreso)

Total, regreso. Intenté escribir en dos blogs y no ha funcionado, así que regreso a esta vieja casa, le he cambiado la pintura, el fondo. Tal vez inició con un objetivo olvidado, pero se ha convertido en cómplice de todas mis historias.
Y como regreso les regalo este textito reciente.

Qué me quedó de ti...
El recuerdo de una noche blanca. Una frase detrás de un cuadro, otro cuadro que al final no nos robamos. Un gusto renovado por el tequila. Las risas en mitad de una fiesta, los ojos que nos miraban extrañados. El caminar de puntitas por los pasillos. La imagen de un adorno de brujas. Escaparnos a la azotea que no nos gustó. Asomarnos por las ventanas. Las risas estrepitosas, las ahogadas. Los susurros de tu voz cansada. Los pretextos, las advertencias. El sabor a sal de tus palabras. Los proyectos, la energía, los planes. Los mensajes en celular al día siguiente. La pasión que me contagiaste desde que te vi. Las palabras que ya se me olvidaron y las que recuerdo todavía. Los poemas que te sabes de memoria. Los secretos que te conté. Las ganas de dormir en el desierto. La extraña sensación de haber alcanzado un sueño. La necesidad de salir a caminar, en pleno mediodía, para escribir, mentalmente, este texto y transcribirlo ahora, mientras recorro el mismo desierto, esta vez en sentido contrario.

martes, diciembre 04, 2007

Despedida



Todo lo que termina, termina mal, poco a poco.
Y si no termina, se contamina más, y eso se cubre de polvo.

Andrés Calamaro


Ese día algo se rompió dentro. Quizá fue algo que dijo o algo que omitió, algo que vi en su ojos o algo de lo que me perdí mientras los cerraba. Tal vez fueron esas ganas de ahogarme en el hueco de su pecho, de creer que sus brazos me iban a salvar. Quizá fue imaginar que la locura era él. Tal vez fue creer que sus besos eran capaz de limpiarlo todo, de dejarme nueva. Tal vez fue por pensar que "el mundo es redondo y perfecto".


Pudo ser cualquier cosa, pero todo se rompió en pedacitos tan pequeños que parece que ya no existen. Lo supe porque en lugar de llorar me quedé mirando a la noche, porque desperté y el rostro a mi lado ya no era el de antes, porque el mío tampoco era igual. Lo supe porque salí y no sentí el frío, porque se me perdieron la felicidad y la tristeza.


Ahora es necesario dejar todo atrás...


***


Este lugar está tan lleno de él, de mi, de una yo que ya no encuentro, por eso decido abandonarlo. Voy a ver a dónde se fueron las mariposas, a buscarlas... Muchas gracias a todos los que me han leído, a los amigos, a los bloggeros. Gracias a todos por seguirme, ya los mantendré informados de mis nuevos pasos.


Les dejo, por lo pronto, todo mi cariño

domingo, noviembre 18, 2007

de aquí en adelante

Hoy es el día en que empieza todo otra vez... hoy es el día en que el pasado es sólo hace unas horas... hace una semana, hace un día, hace un año, ya no cuenta... hoy soy yo y la vida por delante...

martes, noviembre 06, 2007

Escrito un día del 2007 (ii)


El que se va se lleva su memoria,
su modo de ser río, de ser aire,
de ser adiós y nunca.
Rosario Castellanos


Los lugares se quedan con los recuerdos, no las personas ni los papeles ni las promesas.

Los lugares se quedan con los recuerdos, los guardan como ecos y al pasar a su lado susurran aquello que, tal vez sin querer, habíamos olvidado.

Las bancas se impregnan de aromas, las calles atrapan la respiración. Los rincones de la habitación están repletos de gemidos y en las sombras del pavimento se van formando las miradas.

Las canciones repiten los nombre, las horas, cada una de las palabras, marcando una y otra vez el curso de la herida.

Somos nosotros --no los lugares ni las cosas-- los que olvidamos, y al mirar por casualidad una banca y recorrer sin querer una calle, una humareda de recuerdos se cuela por los sentidos.
Es entonces cuando entendemos que no hemos olvidado, que la piel se eriza todavía al recordar ese cuerpo desnudo, el olor de cierta mañana, el frío de las calles, el calor de una cama.

Los lugares guardan incluso las cosas no dichas, los podría, los quizá, los todavía.

Somos nosotros los que olvidamos, porque ya es primavera y el sol quema la piel, porque el invierno acabó aquella fría mañana.

domingo, noviembre 04, 2007

Escrito un día del 2007 (i)

Hay nombres que más vale no volver a pronunciar. Hay rostros, miradas que es mejor olvidar, por más bellas e inolvidables que sean. Hay noches de frío que es preferible no repetir. Hay palabras de amor que están mejor en el olvido. Hay caricias, besos que viven mejor, a salvo, enterrados bajo la piel. Hay deseos que es mejor ahogarlos bajo las uñas, hundirlos hasta atravesar la piel, mezclarlos con la sangre y ahí, corriendo entre las venas, estarán realmente a salvo.

Hace frío, pero es mejor cubrirlo con sábanas. Hay miradas que deben dirigirse hacia otro lado: a los ojos que miran y en su mirada aman. Hay huecos que vale más no volver a ocupar. Hay caricias que queman la piel. Hay vuelos, hay incendios que no vamos a repetir por nuestra incapacidad de controlarlos.

lunes, octubre 15, 2007

Un regalo de Lety


a mi me toca hacer el texto, a ver qué se me ocurre...

martes, octubre 09, 2007

Lo que duele...

Lo que duele no son las noches sin ti. Lo que duele no son tus intentos (a veces fallidos) por olvidarme. Lo que duele no son las tardes en que ya no estamos juntos ni las sonrisas. Lo que duele no son tus ojos huidizos. No. Lo que duele es la mañana. Lo que duele es despertar.

miércoles, octubre 03, 2007

Hoy...

Hay tantas cosas que quisiera decirte. Decirte por ejemplo que la estación de Castaños se quemó y que estoy muy triste. Decirte que nos darán a final de mes el libro para corregir, que estoy nerviosa por mis clases, que no se me ocurren ejercicios para los chavos. Decirte que hay cosas que olvidaste en mi casa y que no te quiero regresar. Decirte que es triste que sea octubre porque me acuerdo del año pasado y de los encuentros furtivos en tus viajes a Monclova. Decirte que lloro todas las mañanas. Decirte que ya no tengo miedo y que a veces hasta soy feliz. Decirte que todos mis intentos por conocer a alguien más han fracasado, que esta vez no quiero olvidar en los mismos brazos...

Hoy hasta me dan ganas de decirte que te extraño. Extraño una pierna debajo de mi pierna, los masajes a mis pies cuando estoy cansada. Extraño largas caminatas, de la mano, hablar de todas las cosas. Extraño que me mires mientras hablo y que me de pena y que te sientas orgulloso de mi. Extraño que me abraces bajo la lluvia, que tú mamá me hable de ti. Extraño que corras por el supermercado y que yo tenga que seguirte, ver juguetes juntos, pensar en la morecita...

Hoy me dan ganas de buscarte, de encontrarte, aunque luego te vuelva a perder...