Y como regreso les regalo este textito reciente.
Qué me quedó de ti...
El recuerdo de una noche blanca. Una frase detrás de un cuadro, otro cuadro que al final no nos robamos. Un gusto renovado por el tequila. Las risas en mitad de una fiesta, los ojos que nos miraban extrañados. El caminar de puntitas por los pasillos. La imagen de un adorno de brujas. Escaparnos a la azotea que no nos gustó. Asomarnos por las ventanas. Las risas estrepitosas, las ahogadas. Los susurros de tu voz cansada. Los pretextos, las advertencias. El sabor a sal de tus palabras. Los proyectos, la energía, los planes. Los mensajes en celular al día siguiente. La pasión que me contagiaste desde que te vi. Las palabras que ya se me olvidaron y las que recuerdo todavía. Los poemas que te sabes de memoria. Los secretos que te conté. Las ganas de dormir en el desierto. La extraña sensación de haber alcanzado un sueño. La necesidad de salir a caminar, en pleno mediodía, para escribir, mentalmente, este texto y transcribirlo ahora, mientras recorro el mismo desierto, esta vez en sentido contrario.
