domingo, agosto 03, 2008

Notitas cursis de la palabra con “E” (cuarta parte, ¡al fin!)

Para Chris, como siempre


I

… y cuando yo me de por vencida
recuérdame que hay promesas que se pueden cumplir.

II

Ahora hay un nuevo centro que conecta el norte con el sur.

III

Oye, lánzate de una vez hacia el
abismo

domingo, abril 27, 2008

Notitas cursis sobre la palabra con E (Parte dos)

I
Entre la arena de mi desierto y la arena de tu mar, ya no sabemos cuál es cuál.
II
Vaya manera de reconocer los límites y aferrarse tiernamente a las líneas divisorias.
III
Mis mariposas andan vueltas locas: vuelan alrededor de mí, en mi habitación (y en la otra), en las calles, entre la lluvia, en el hospital y en el café. Siguen mis pasos, dejan su rastro por todas partes, van y vienen, suben, bajan, saltan de un lado a otro eufóricas. Se meten entre mis palabras, en los huecos, ocupan los silencios, los espacios en blanco. Y de revolotear tanto entorno a él, se han llenado de su aroma.
IV
Llegaste anunciando la lluvia del verano: "dejándote caer despacio y luego en aguacero" (Gioconda Belli)
V
Hoy ya no soy el puente, hoy soy yo la que lo cruza...
VI
'Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar...' (Julio Cortázar)

domingo, abril 20, 2008

Notitas cursis sobre la palabra con E (Primera de, espero que, muchas partes)

I
No, yo no sé como se llama. Yo no sé si es la palabra con E que tanto miedo da pronunciar. No sé cómo se llama, pero sé, eso sí, que siente bonito. No sé como se llama, pero me gusta imaginar que es real.
II
¿Cuándo fue la última vez que sentí esa magia? Tal vez fue un día de diciembre antes de volar a sur. Sedada por el movimiento de las nubes me perdí en unos ojos que lo dijeron para mí --con la advertencia de que sería la última vez.
III
Yo no sé cómo se llama, pero las mariposas en el estómago, lo de los relojes y el tiempo, las sonrisas bobas y las extrañas necesidades ya no me parecen una estupidez.
IV
Ya sé que no existen los príncipes azules, pero los superhéroes sí. Yo conozco uno.

lunes, abril 14, 2008

Hoy quiero decir(te)...

Me dice un amigo que cuando se está feliz no dan ganas de escribir porque nos dedicamos a vivir esa felicidad y no a intentar explicarla, como se hace con el dolor, quizá, o con la soledad. Y pues yo estoy aquí, tratando de romper con esa maldición...


Pd. medio remodelada, pero con eufórico impulso por escribir... Es que otra vez no pude esperar.


Hoy quiero decir(te)...


Para CC, otra vez

Hoy tengo una extraña necesidad de decirte que estos días contigo, pese a los pronósticos --¿cómo me gusta decir esa frase, verdad?--, son una confirmación de que nunca sabremos cómo ni quién ni cuándo ni dónde. Tu presencia en mi vida la vuelve tan mágica, tan fuera de ciertos alcances, tan impredecible. Una historia en la que cambia la trama a la vuelta de cualquier página.


Hoy quiero decirte que me da las herramientas para afirmar que todo pasa, que todo fluye, que quienes me lo repitieron tantas veces tenían razón. Que hoy tú llenas mi vida de tranquilidad y de calma, que las cosas se ven distintas por todos lados: encuentro, entre el cielo y la tierra, la altura perfecta a la que puedo volar. Me has ayudado a entender que el pasado pertenece a alguien que ya no existe, que puedo ser la yo que siempre quise ser. Me has enseñado a reutilizar los sentidos: olor, tocar, oír de modo distinto; a volar con los pies, a sentir la música hasta por los poros, a bailar en plena calle, sin pudor.


De qué extraño mundo saliste, quién está detrás. Cómo apareciste en el momento justo, el día preciso, con las palabras exactas que necesitaba escuchar. Dime de dónde salieron tus besos, quién los construyó para mí, cómo es que en tus ojos veo tanta esperanza. Dime a dónde fue a parar el miedo, qué hiciste con él, lo guardaste acaso debajo de tu abrazo, lo deshiciste con tus manos tan echas para las caricias. Por qué buscando el amanecer di contigo, cómo es que me haces sentir tan yo, tan completa, perfectible, pero con nuevos ánimos para recorrer todos los caminos y alcanzar todas las metas.



Sólo me queda pedirte que no dejes de susurrarme al odio ni de sorprenderme con una caricia ni de abrazarme tan fuerte ni recordarme todos los días lo lindo que resulta, otra vez, aprender a volar...

domingo, abril 13, 2008

Paréntesis

Resulta que mi remodelación todavía no está lista, pero no podía dejar pasar un día más sin publicar este texto. Aquí se los dejo. Se respiran nuevos y bellos aires por acá...

Después de la tormenta...

Para CC
Que bien se siente la espera cuando la ausencia no significa engaño. Que bien se sienten las cosas buenas: descaradamente auténticas, irremediablemente ciertas; las miradas que ya no son de despedida.

Que bien se siente cambiar la compañía por la soledad y luego viceversa, tener la piel tersa para las caricias, los labios limpios para los besos, las manos llenas de cosas que compartir, los brazos fuertes para estrechar otro cuerpo.

Los tatuajes son pretextos para nuevas caricias. Los ojos ya no se cierran, ahora
miran y hablan. Ahora tengo mensajes que me despiertan de las pesadillas, motivos para sonreír a la mitad de la fila del banco, un interlocutor con quien soñar, un compañero de viajes, un deseo renovado por conquistar el desierto, por definirlo, por pararme en medio de él gritando y que los viejos recuerdos se estrellen en las montañas, que se desangren entre las plantas con espinas.

Hoy mis mariposas aletean de un lado otro, se expanden en todos los lugares: un coche, una casa, un pueblo al sur de la ciudad. Vuelan y acarician y se dejan abrazar y respiran nuevos perfumes y se hunden en una mirada y dejan que pase el tiempo y que el reloj se detenga y que siempre sean las nueva y media...

El miedo se disipa poco a poco, lo vamos dejando detrás de nuestro caminar pausado, lo callamos con nuestras pláticas, lo exprimimos entre nuestro abrazo, lo perdemos de vista cuando vemos, a lo lejos, las luces de una nueva ciudad.

lunes, marzo 24, 2008

Mis recuerdos son vagabundos (iii)

Me gusta mucho viajar al pasado, me gusta reconstruir cada ambiente, cada paisaje, las sensaciones, los olores. A veces me parece increíble cómo puedo tener tan claros algunos recuerdos de mi infancia, tal vez por eso, porque los he repasado una y otra vez. A veces leo ciertos textos, recuerdo las sensaciones, recuerdo lo que pasaba por mi mente y lo que no escribí. A veces, a través de los trazos toscos siento toda la desesperación, el coraje o la impotencia y la tranquilidad de una redacción pausada y suave.

Ayer --debo confesarlo-- me dio por reconstruir ciertas cosas, por explicar ciertos huecos de mi historia y aunque sí, algunas cosas fueron algo difíciles, confieso que he salido conforme y bien librada. Me siento contenta al descubrir que jamás perdí la esperanza, que cuando más oscuro parecía el paisaje siempre aparecía una lucecita a la que podía aferrarme y salir. Pude sentir mi transformación y que todo lo que ha pasado no ha sido en vano, que no fue un sueño del que de pronto desperté, no, sé que todo fue un proceso y lo que soy ahora lo he ido construyendo poco a poco. Ahora sé cómo se formaron poco a poco mis alas, pero también la altura a la que pueden volar...

jueves, febrero 21, 2008

Otro de esos textos



Me gustan los días como ayer en que puedo caminar por las calles del centro pese al frío. Me encantan las noches de neblina con pocos transeúntes en las banquetas. Me gusta sentir esa liberad de tomar cualquier rumbo, de decidir, las repuestas a las preguntas que en el pasado no quise hacer, la luz de los coches y el sonido de las llantas en el asfalto. Me gusta no apurarme y, aún así, no perder el autobús, planear viajes, realizarlos.
Me gusta enterarme de cosas que, aparentemente podrían tumbarme, pero que al final me liberan y me hacen más fuerte, los adioses definitivos, el punto final de las historias. Me gusta empezar un nuevo libro y no tener la más mínima idea de lo que ocurriría en el segundo párrafo.
Me gusta la incertidumbre, la disfruto, mi trabajo que me da la oportunidad de hacer muchas cosas, que mi grupo de amigos sea reducido. Me gusta pasar las tardes en un café o las noches recorriendo la ciudad, visitar viejos lugares con viejas personas. Me gusta vestirme de rojo y pintarme muchas veces el cabello, la libertad, el aire en la cara. Me gusta mi vida y sus posibilidades, los aprendizajes diarios, lo que tuvo que pasar para llegar a esto...


Foto: Manuel Álvarez Bravo, La buena fama durmiendo

sábado, febrero 09, 2008

Soy

Acabo de cumplir 24 años, hace una semana, y debo confesar que tengo un poco de miedo. Miedo porque a esta edad me imaginaba diferente, no mejor ni peor, sólo diferente.

Veo hacia atrás --no puedo evitarlo-- pienso en el 2005 y en los días con la cabeza hundida, en que era incapaz de mirar hacia al frente. Pienso en cómo vi desfilar frente a mi un montón de oportunidades que desperdicié. Y aunque ya esa tristeza no vuelve con los recuerdos, no puedo evitar sentir escalofríos.

Después el viaje a Xalapa, los descubrimientos, la fortaleza que me dio vivir sola-sola, los viajes interiores y las ganas de dejar de huir y enfrentar de una vez al mundo.

Este año quiero cerrar todos los ciclos. Ya volvía al periódico ese, en el que tanto padecí, me sentí fuerte volando otra vez por esos pasillos. En semana santa espero volver a Xalapa, recuperar la mitad de mi que dejé ahí abandonada.

Y aunque este cumpleaños lo pasé sola (bueno, ni tanto), no me torturé pensando en por qué ese "alguien" no estuvo ahí. Me senti feliz por todos los descubrimientos, por cumplir un año con mi revista, por haber hecho todo eso sola-sola.

Esta vez me siento fuerte, ya no añoro el pasado, ya no me interesa que él vuelva, no quiero a alguien a mi lado que no sea capaz de amarme bien, todo, sin querer cambiarme, sin traicionarme, auténticamente. Y no tengo prisa de que llegue.

Hoy vuelo por encima del desierto, cumplo mis sueños, el asiento a mi lado lo ocupa mi oficina móvil, viajo, río, vuelvo, vivo, soy, después de tanto...