viernes, enero 12, 2007

Cazando mariposas

Uno de mis propósitos de año nuevo fue reunir todos los textos que tengo sobre mariposas y hacer algo con ellos, todavía no se me ocurre qué hacer, pero mientras lo invento, los empezaré a publicar aquí, para compartirlos con ustedes, de igual forma, si pueden enriquecer mi colección, estaría muy agradecida.

Este primer texto, de Octavio Paz, me lo regaló un muchacho (ocelotl) hace tiempo...



La mariposa volaba entre los autos.
Marie José me dijo: ha de ser Chuang Tzu,
de paso por Nueva York.
Pero la mariposa
no sabía que era una mariposa
que soñaba ser Chuang Tzu
o Chuang Tzu
que soñaba ser una mariposa.
La mariposa no dudaba:
volaba.

Octavio Paz

viernes, enero 05, 2007

'enfermo de delicia'

Mi mal difiere de todos los males; gozo con él, mi
mal es lo que quiero y mi dolor es mi salud. No sé
por qué me quejo puesto que mi mal viene de mi
voluntad; es mi querer el que se convierte en mi
mal; pero tanto contento me produce este querer
que sufro con agrado, y tanta alegría me da mi do-
lor que estoy enfermo de delicia.

Chrétien de Troyes

miércoles, enero 03, 2007

Días de invierno

I

Te quiero sólo para sueño
Fernando Pessoa

Déjame robarte un beso, déjame escuchar tu respiración en mi oído, déjame tenerte mientras dura un beso, mientras llegamos juntos al final de la escalera en la que abriremos dos puertas diferentes.

Déjame mirarte de nuevo, deja que recuerde el encuentro como el vuelo común entre dos aves que habitan cielos diferentes, como una mariposa y un colibrí...

Deja que me pose en tu presente antes de que se escape. Dame un segundo para conocerte, para olvidarte, para quedarme sólo con el brillo de tu mirada.

Déjame conocerte en la tierra, no me muestres el paraíso; no me muestres las líneas de tus manos, déjame adivinarlas.

II

Eras mi viento, más no a favor
eras mi barca en el pedregal
eras mi puerta sin tirador
eras mi beso buscando hogar

Silvio Rodríguez

Cuando no esperaba nada, cuando no tenía qué perder, cuando estaba parada frente al pasado, contemplándolo y no veía más que ruinas: las ruinas de un corazón, ahora acorazado, temblando de miedo.

Cuando me vi en muchos ojos y no encontré nada. Cuando moría de ganas por pararme bajo la lluvia y sentir que aquella era la felicidad plena. Cuando caminaba entre las tumbas de un panteón y le lloraba a los desconocidos, a los que no reciben flores, a los que nadie les quita el polvo de su cripta. Cuando veía una estrella fugaz y ya no me esforzaba en repetir el mismo deseo porque seguramente se lo sabían de memoria.

Cuando descubría mares, desiertos y montañas a través de una ventana y volteaba emocionada a un asiento que encontraba siempre vacío. Cuando del otro lado de la línea sólo había un sonido intermitente. Cuando levantaba de la calle una hoja que sobrevivió al invierno y la apachurraba entre las hojas de un libro, muriendo por las ganas de querer regalársela a alguien. Cuando me había acostumbrado al mar de tierra roja del desierto, ese que te envuelve entre sus olas de polvo. Cuando todo era crepúsculo y fin, cuando ya no había amanecer ni principio… apareciste tú.

Como un huracán arrastrando todo, con tus besos sabor a brisa, con tu olor que se aferra a mi ropa, con tu abrazo de mar, de terciopelo. Con tus ojos que veo cerrando los míos, con tu sonrisa que tantas veces contemplé desde la distancia, con tu nariz, tus labios y tus manos recorriendo mi cara; con el manantial de tu boca, inacabable, inabarcable. Tu tan ave, tan pez. Tan mar, tan lluvia, tan río.

Tú de noche y de madrugada, mirándome por encima de la música, cerrando los ojos, acurrucado en mi cuello.

Tú con tu miedo --recordándome el mío--, con tu boca dulce: oscuridad, dicha, abismo. Con tu pasado, tu presente y tu futuro.

Yo sin poder resistirme a la belleza. Tú con tus verdades, tus no, tus dudas. Tú del otro lado de la línea, de la mesa, del espejo.

Y tú frenando el vuelo, cerrando la puerta, porque otra vez las circunstancias, otra vez a destiempo, otra vez el destino, otra vez la vida. Y yo cerrando los ojos para no ver cómo te marchas… Y despertar al día siguiente y que una lágrima se escape sin querer e imaginar que no todo terminó, que algún día puede ser… y esperar y callar.
III

Lo malo de los besos es que crean adicción
Joaquín Sabina

Misteriosamente después de verlo me dieron unas desesperadas ganas de escribir, como si una energía brotara de las llamas de mis dedos que van demasiado lento, que no alcanzan la velocidad de las cosas, ni a registrar los recuerdos antes que se pierdan entre la imaginación y el anhelo.

Antes de que olvide a lo que saben sus labios, antes que se borre de mi ropa su olor, antes que deje de sentir el calor de su cuerpo recargado en el mío, su mano internándose en mis cabellos o colocándose en mi espalda y apretándome hacia él.

Deteniendo en tiempo en “La vie en rose” y un beso perfecto para la ocasión: lento, interminable:

Tú muriéndote de ganas y yo mordiéndome los labios, agachando la mirada, ocultándola detrás de los cristales para que no descubrieras el fuego de la casa, mis ojos ardiendo en llamas.

Silenciosamente deseaba que se cumplieran los sueños de la primera noche y fugarnos, perdernos en el mar o en la montaña; pero he aprendido esperar y si lo he hecho durante tanto tiempo puedo hacerlo ahora.

Esperar el vuelo permanente, el fin de este ir y venir del cielo a la tierra, preparándome para vuelos futuros, para el vuelo constante, para el día en que no tenga que volver a pisar la tierra.

sábado, diciembre 23, 2006

Un año más

1955

Un año más sus pasos apresura;
un año más nos une y nos separa;
un año más su término declara
y un año más sus límites augura.

Un año más diluye su amargura;
un año más sus dones nos depara;
un año más, que con justicia avara
meció una cuna, abrió una sepultura.

¡Oh! dulce amigo, cuya mano clara
en cifra de cariño y de ternura
la mía tantas veces estrechara!

Un año más el vínculo asegura
de su noble amistad, alta y preclara.
¡Dios se lo otorgue lleno de ventura!

De "Nuevo amor" 1933

Salvador Novo
**
Gracias a todos los que estuvieron y a los que se fueron, a los que me ayudaron a entender que la amistad es algo más que charlas en café, a las llamadas de madrugada, a las interminables charlas por msn y en esa casa del centro, a los amigos que soñaron conmigo, a los que compartieron sus sueños, a los que siempre creyeron en mí, a los rostros desconocidos y a los nuevos amigos que tuvieron siempre una sonrisa, a los cómplices con los que compartí mis pasiones.

Gracias a los brazos que estuvieron ahí ofreciéndome siempre un consuelo, a los reecuentros con antiguos amores, a los amigos que nunca se han ido, a los que me ayudaron a alcanzar mis sueños, a los que volaron conmigo, a las infinitas tristezas, al amor que hace años que no espero y ahora lo espero desde hace años, gracias a los que siguieron cada uno de mis pasos en Xalapa, Saltillo, Castaños; a los gritos y la euforia de ese viaje inolvidable a Durango; gracias a los que han creído de manera tal en mí que decidieron acompañarme en esa nueva aventura editorial; gracias a los incansables, a los voladores, a las mariposas, los colibríes, a todas las personas que me han ayudado a entender que "no todo está perdido", que pese a las incongruencias, la amistad existe y que se puede mover el mundo "con un corazón solitario".
Gracias, los mejores deseos para el 2007

Con todo el cariño:
C. M.



viernes, diciembre 22, 2006

'El tren se llevó todo' (fragmento)


Paredón, ejido de Ramos Arizpe en Coahuila, fue quizá la población más afectada por la privatización del ferrocarril y la cancelación del tren de pasajeros, puesto que la economía de sus habitantes, además de la agricultura y la ganadería, estaba basada en el comercio y utilizaban este medio de transporte para ofrecer sus productos a otros municipios.

A la hora que pasaba el tren de pasajeros las señoras se apresuraban a ofrecer antojitos mexicanos: tacos, enchiladas, dulces típicos, refrescos, botanas. Los pasajeros estiraban los brazos desde la ventana para comprar comidas envueltas en papel estraza, los refrescos en vasos desechables, todo a precios muy accesibles.

“El pueblo vivía del ferrocarril, se vendía comida, se trabajaba en el ferrocarril. Cuando lo quitaron la gente no tuvo más remedio que irse a los ciudades”, comenta Alma Hernández, comerciante, quien ha pasado toda su vida en Paredón.

“Dicen que lo van a poner, pero ya perdimos la esperanza. Nos quitaron la principal fuente de empleo y el gobierno local nunca hizo nada”, añade su esposo, Agustín Rodríguez.

Los habitantes de Paredón hablan del ferrocarril con la nostalgia de quien recuerda mejores épocas. El viento chifla en cada rincón y ya no hay señoras, hombres o niños vendiendo a los pasajeros del tren dos veces al día. Desde hace años se dejó de escuchar el griterío de la gente: “¡Tacos, enchiladas! ¡cocas, chicharrones!”. Los colores que invadían la estación Paredón, han desaparecido, ahora este pueblo parece más desierto que nunca.

Ahora el huésped principal es el mar del desierto, esa tierra rojiza que al ser elevada por el viento hasta las ramas de los árboles, simulan el sonido de las olas del mar. A lo lejos podían apreciarse niños cabalgando entre esa polvareda roja, cegados por los remolinos y pese a eso avanzando seguros porque conocen el territorio, les pertenece.

La estación, quizá la más importante después de la de ciudad Frontera, Coahuila, está siendo reconstruida para montar un museo, pero esto nunca regresará a los habitantes aquello de los años perdidos, al contrario, les recordará en cada visita el tiempo en que todo estuvo mejor y cómo se le arrebató la estabilidad.

La alegría de este pueblo emblemático ya no es tan notoria y sus calles están pobladas por las miradas perdidas de ancianos que recuerdan los tiempos de trabajo en el ferrocarril. Ahora en torno a las vías sólo quedan ruinas de ferrocarriles y máquinas, trenes abandonados, pedazos de aluminio entre la hierba crecida, y un par de guardias siempre atentos, a la defensiva, resguardando un tesoro arrebatado.


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Después del record de visitas a mi blog, me pongo seria y publico un fragmento del proyecto en el que trabajo actualmente, ojalá les guste.

lunes, diciembre 11, 2006

Enigma de la deseosa

Muchacha imperfecta busca hombre imperfecto
de 32, exige lectura de Ovidio,
ofrece: a) dos pechos de paloma,
b) toda su piel liviana
para los besos, c) mirada
verde para desafiar el infortunio
de las tormentas;
no va a las casas
ni tiene teléfono, acepta
imantación por pensamiento. No es Venus;
tiene la voracidad de Venus.

Gonzalo Rojas

domingo, diciembre 10, 2006

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'A partir de cierto punto no hay retorno. Este es el punto que hay que alcanzar.'
Franz Kafka

jueves, diciembre 07, 2006

'Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos'

Para Roberto, ahora sí
Premoniciones
1. Dos semanas atrás: Tratando de rescatar algunos textos que tenían como destino el blog pero que nunca vieron luz, encontré lo siguiente:
7 de octubre de 2006
Xalapa, Veracruz
Hoy, viendo esa dolorosa película llamada “Eterno resplandor para una mente sin recuerdos”, pensé que a pesar de los dolores sería incapaz de borrar algo de mi pasado…

Había un recuerdo hermoso (existe, sólo que ahora detrás del cristal de los años), acudía a él en los momentos difíciles porque me hacia sentir que la vida también podía ser hermosa, y no sólo eso, dada la importancia del suceso, recordar era pensar en todos los sueños que surgieron a partir de ahí. De un instante de dos, se construyeron los sueños de uno.

Las cosas luego fueron diferentes, el tiempo y la distancia me separaron de todos aquellos momentos que después se mezclaron con algunas conversaciones dolorosas. Sobre aquellos días cayeron desencuentros que los hicieron tambalear. Sin embargo, hoy mientras caminaba a casa, bajo la lluvia, traté de rescatarlos un poco, de limpiarlos lo suficiente como para convertirlos en sonrisas… me hizo bien lograrlo y sentir que aquello ha pasado, que no duele, que me dejó todas esas cosas tan importantes: la sensación de mirarme en un espejo y encontrar siempre un rostro favorable.

Aquel guitarrista, melancólico y apasionado, me hizo darme cuenta de que existen los sueños, no esos rosas e inalcanzables, me habló de los sueños que se alcanzan con las manos, con las miradas, me enseñó a mirar a través de las ventana y a volar…

2. Hace algunos días: Viendo el video de la canción “Pájaros de Portugal”, de Joaquín Sabina, traté de recordar si alguna vez, siendo adolescente, me fugué de mi casa (para más información y establecer relaciones, ver el video).

Lo más cercano a una fuga fue en agosto del 2002 (ya bastante grandecita), me fui a Monterrey con un muchacho que apenas conocía (era la segunda vez que lo veía) y pasé un hermoso sábado por la tarde: Silvio Rodríguez, pizza, montañas y desierto.
Regresé a casa abrazando un disco, una fotografía y un sueño: ser escritora.

El encuentro
Lunes por la tarde: Veo en mi lista de “conectados” su nombre, lo cual me extraña porque hacia tiempo que no se aparecía por ahí. Lo saludo. Me saluda. “Voy a estar miércoles y jueves en Saltillo”, me dice. “Ojalá podamos ir por un café”, le digo. “Quizá el jueves”, me dice. “Nos mandamos mensajes”, le digo.

Miércoles por la noche: Una cena de trabajo y un micrófono retrasaron el encuentro, pero finalmente nos vimos.

Hablamos un poco de todo, sobre todo de mi, creo, de mis tristezas. De las profesiones: nos conocimos siendo estudiantes y ahora cada quien hace lo suyo, contentos por eso. De la vez que acabó todo donde empezó. De las dedicatorias que no aparecieron en los textos. De las conversaciones desafortunadas. De las disculpas pendientes. De Path Metheny y Cortázar. De los infartos y los desenfartos. De las aspiraciones. De venganzas, por si acaso. De las entregas y las traiciones. De paredes y silencios. De lo que siempre fuimos: la eterna compañía, la sonrisa que salva…

Qué gusto vernos. Sonrisas. Un poco de jazz. La música no puede faltar. Ojalá sigamos en contacto, siempre es bueno tenerte cerca. Es tarde, debemos irnos. Abrazo. Hasta pronto.

Fue muy bueno verlo, ahora que ‘nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos’, ahora que los verbos que usábamos sólo se conjugan en pasado.